Fundación-Archivo Rafael Cansinos Assens

La Fundación-ARCA lamenta comunicar que el manuscrito de una importante obra de juventud de Rafael Cansinos Assens, fechado en 1905, ha sido sustraído. La Fundación no puede precisar si fue hurtado, robado, destruido de forma voluntaria o accidental, escondido o perdido en las instalaciones de una empresa de digitalización. Dadas las características del manuscrito –el único que formaba una unidad documental completa y estaba firmado– y las circunstancias de su digitalización, lo más verosímil es suponer que fue sustraído. La investigación está en manos de la Brigada de Patrimonio Histórico. El suceso, según la denuncia interpuesta, se produjo en la empresa de  gestión documental y seguridad de la información Normadat SA, sita en San Sebastián de los Reyes en Madrid. La Fundación-Arca firmó en diciembre de 2011 un contrato de digitalización,  tras una exhaustiva evaluación de otras empresas del sector y en el marco de una subvención nominativa del Ayuntamiento de Sevilla, patrono de la Fundación. Esta empresa ha digitalizado miles de páginas de manuscritos de Rafael Cansinos Assens, entre otras, la totalidad de sus Diarios de la Guerra Civil.


El 28 de marzo de 2012 la empresa le comunicó al director de la Fundación que el manuscrito había desaparecido. La policía hizo acto de presencia en las instalaciones inmediatamente, y, al parecer, se habrían producido gravísimas irregularidades en los protocolos de actuación de la digitalización. El director de la Fundación entregó todos los manuscritos en la confianza de que estaban siendo digitalizados y conservados en un bunker de alta seguridad. La empresa recepcionaba los manuscritos mediante un documento titulado “Recibo de material de la Fundación por Normadat SA” en el que se identificaba con su nombre y apellidos a la persona que recibió los manuscritos, se daba detalle exhaustivo de los documentos entregados, se acordaban un criterios por los que regirse y se firmaba por dicha persona, con sello de Normadat. En el mismo acto firmaba el director de la fundación como persona que hacía la entrega. Sin embargo, la desaparición se produjo en una sala de mecanización industrial en la que se digitalizan millones de documentos de grandes empresas y por la que circulan diariamente decenas de trabajadores en varios turnos. Normadat, al mismo tiempo que la policía, inició supuestamente una investigación interna sin ningún resultado.


El bufete Écija Abogados, que se ocupa de los intereses de la Fundación, especializados en propiedad intelectual, se personó en el Juzgado de Instrucción n.º 1 de Alcobendas para ejercer las acciones legales por la vía penal contra Normadat S.A y sus responsables.


La Brigada de Patrimonio Histórico ha dada de alta toda la información de que dispone relativa al manuscrito en los canales que Interpol mantiene para estos casos.